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Movimiento de convergencia ciudadana en defensa de la cultura y la identidad de los espacios locales.
Movimiento cívico que procura la participación ciudadana en la gestión de la comuna de Valparaíso, Chile. Integrado por personas que residen en la ciudad y que tienen una vocación de servicio a la comunidad desde sus correspondientes visiones, profesiones o actividades. Es un grupo pluralista, democrático, que cree en la proyección de Valparaíso al mundo como una oportunidad de desarrollo para las personas que lo habitan.
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Conservación versus Turismo ¿verdad o falacia ?
Con cierta frecuencia surgen voces “autorizadas” que apelan a la existencia de una aparente contradicción entre estos dos conceptos: se trataría de instalar en los desprevenidos, una idea descabellada. Según algunos, conservar o proteger lugares se contrapondría con el desarrollo del turismo... ¡Qué peligroso concepto cuando los lugares a los que se alude forman parte del patrimonio público!
Si consideramos que nuestro país es signatario desde el año 72 de las convenciones internacionales de las Naciones Unidas, declarando obligación de los países la de conocer, valorar, conservar y preservar tanto su patrimonio como el de los demás, contribuyendo a la educación de la comunidad en su trascendencia, este hecho deja de ser trivial.
Tratándose de espacios y bienes públicos, la idea a ser instalada es, primero el conocimiento, o re-descubrimiento de estos sitios y sus habitantes, para luego cuidarlos, preservándolos del daño producido por una parte por el paso del tiempo o bien, de injurias infringidas por vándalos que no saben lo que tienen...o no les importa...justamente para acentuar la tan buscada diferencia con el resto del mundo, que es el atractivo de nuestros lejanos lugares.
Lo correcto, en consecuencia, es hoy más que nunca, por tanto: Conservación para el Turismo.
El concepto de patrimonio tiene que ver con nuestros modos de vida, y no solamente con el legado físico que hemos recibido del esfuerzo de generaciones anteriores. La perseverancia de nuestros ancestros, que, sobreponiéndose a duras realidades económicas, sísmicas, sociales y hasta geopolíticas, han hecho que nuestras tres ciudades vecinas entre sí, Valparaíso, Viña del Mar y Concón, se presenten en este comienzo del siglo XXI como una sola gran urbe frente al mar, sin límite topográfico entre ellas y habitada por valiente gente de esfuerzo.
Solamente la ignorancia podría ser, en consecuencia, una excusa aceptable para no promover la conservación de nuestro patrimonio. Sin embargo, la ignorancia deja de ser excusable cuando se trata de autoridades, ya que ellas sí que tienen la obligación ética y legal de saber de lo que hablan, cuando el tema el legado común y nos pertenece a todos...
Escribo estas palabras desde el dolor de ver una desgracia más en Valparaíso. En uno de los paseos más tradicionales de Valparaíso, han dejado convertido en muñón mutilado el otrora bellísimo pimiento a cuya sombra se regocijaban los visitantes y que aportaba alero a pintores de acuarelas y artesanos que se acurrucaban a sus pies. Plantado en 1890 por Isabel Pretot y su marido, Ernesto Fontaine, reflejaba una estética con estilo, con clase, encarnada en ese acto. “Se cayó de seco”, dicen, para justificar la pilatunada, “y rompió la baranda, por lo que hubo que cortarlo”...
¿Cuánta agua tiene que faltarle a un pimiento, árbol del desierto, para que llegue a secarse, me pregunto?
Siendo el Paseo Yugoslavo de propiedad municipal, es al Departamento de Parques y Jardines a quienes les correspondía esa labor, pero parece que se olvidaron de que un árbol como ese, también era patrimonio.
A lo mejor no lo saben, pero en Argentina, hay un manzano, debajo del cual durmió la siesta San Martín, y es un punto de atracción turística, obviamente y como tal es cuidado con esmero.
Valparaíso somos todos, también Concon y Viña del Mar. La asociatividad también debe darse frente a estas situaciones, en primer lugar para no repetir errores, y en segundo, para ayudar a repararlos.
Pero primero hay que reconocer la equivocación y luego, intentar reparar el desaguisado:
Ayúdennos a juntar voces para reponer el árbol, como una señal en la dirección correcta, a ver si las autoridades que tienen que ver con preservación del patrimonio siguen la huella...!!
6 de Agosto de 2007
Corrupción inmobiliaria por Patricio Herman*
Un antiguo diario de tiraje nacional publicó la carta "Modernización de Santiago", del cientista político Carlos Huneeus, en donde éste critica con razón la alianza de grupos económicos interesados en lucrar irrespetando la calidad de vida de los ciudadanos sin voz ni capital. Las emprende con sólidos argumentos en contra de las inmobiliarias, constructoras, concesionarias de autopistas e industria automotriz, porque quienes asumen los costos del crecimiento ilimitado en esta cuenca ya saturada son aquellos lejanos a las cúpulas del poder, es decir, la mayoría de los chilenos.
Ahora bien, con ocasión de un ataque que estaba recibiendo el año pasado la Contraloría General de la República por parte de la industria inmobiliaria, porque el organismo fiscalizador estaba dejando sin efecto unos permisos urbanísticos otorgados livianamente por distintas direcciones de obras municipales, una treintena de organizaciones civiles que integran la "Coordinadora Pro Derechos Urbanos", una de las cuales es la nuestra, le hicimos llegar a la presidenta Michelle Bachelet un completo documento descriptivo de la situación que se estaba viviendo entonces.
La primera mandataria nos respondió que la materia sería abordada por la ministra Paulina Veloso, con quien mantuvimos un prolongado y áspero intercambio epistolar sobre el rol de la Contraloría y sobre algunos fallos de los tribunales superiores de justicia que invalidaron, sin motivo legal, los sólidos dictámenes de aquella. La ministra apoyaba el proceder judicial y nosotros que conocemos muy bien las artimañas que se utilizan en Chile para obtener beneficios al margen del marco legal, la contradecíamos solicitándole una entrevista para fundamentar nuestros dichos. No fue posible conversar con ella porque la apretada agenda ministerial no está abierta para quienes están dispuestos a expresar sin temor lo que saben. La ministra, suponemos, no quiso escuchar cosas que posiblemente sabía, pero que, en función de la tranquilidad institucional era mejor tolerar. En todo caso le reconocemos a la ministra su voluntad para responder los cuestionamientos que le hacíamos al Gobierno por ser tan sumiso ante uno de los más influyentes poderes fácticos, es decir, el inmobiliario.
Desde que se creó nuestro grupo nos hemos involucrado en unos 250 casos de abierta corrupción en el ámbito que conocemos y para avalar los dichos de Huneeus, recordaremos en esta ocasión algunos verdaderamente grotescos, no solo por sus características, sino también por sus desenlaces, ya que hay que reconocerlo, estamos viviendo en el reino de los hechos irregulares consumados en donde la impunidad está garantizada por el Estado.
Dieciocho (18) torres en el Parque Las Américas, en Vitacura
En el año 1988, antes del plebiscito que perdió el gobierno dictatorial de Pinochet, se desafectaron 5 hectáreas del área verde riberana al río Mapocho, que formaban parte del proyectado Parque Las Américas y para ello se publicó en el Diario Oficial un Plan Seccional con normas urbanísticas muy acotadas para respetar el entorno y así fue como se permitía en ese terreno solo la construcción de viviendas de hasta 2 pisos y en ciertos sectores minoritarios edificios con alturas máximas de 4 pisos. Es decir, estamos hablando de densidad habitacional baja, lo cual era de toda lógica, tratándose de un cambio de uso de suelo en un parque en zona residencial de viviendas unifamiliares.
Y así fue como se vendió ese terreno fiscal a 2 grupos económicos que lo tuvieron en engorda hasta el año 2000, fecha en que obtuvieron un permiso de edificación por 18 torres de entre 15 y 24 pisos de altura (sic). Dado que los vecinos conocían las reglas del juego, denunciaron la ilegalidad ante el Seremi de Vivienda y Urbanismo quien, después de mucho pensarlo y calcular, emitió un documento en donde, reconociendo la ilegalidad del permiso, le espetó eufemísticamente al Director de Obras de Vitacura que "procediera en consecuencia" y como éste no entendió aquello no hizo nada y las empresas inmobiliarias, una de ellas presidida por un ex ministro de Vivienda, sin darse por aludidas, iniciaron las obras.
Ante este despropósito, el caso fue llevado a la Contraloría General, la que dictaminó 5 causales de ilegalidad, pero un Sub Contralor de la época, hoy jubilado, firmante del dictamen, optó por desentenderse de las ilegalidades porque ello significaría que las empresas replicarían en contra de la municipalidad exigiendo mucha plata por los daños ocasionados por el permiso viciado, lo que sería riesgoso para las finanzas municipales. La situación continuó en los tribunales y ya sabemos como se manejan estas cosas en sede jurisdiccional : las torres no permitidas por la regulación urbanística gozan de buena salud y están plenamente habitadas.
Ardiles aritméticos para construir más de lo permitido
La reglamentación sectorial considera la figura de los "Conjuntos Armónicos" que son edificios que se emplazan en terrenos grandes y que enfrentan vialidades anchas y cuando los proyectos califican para ser considerados como tales obtienen beneficios de hasta un 50% en la constructibilidad. También cuando se fusionan los predios, los titulares de los negocios obtienen el beneficio de mayor densidad aumentando el coeficiente de constructibilidad que tiene ese predio en un 30% y para obtenerlo, muchos subdividen sus terrenos y después los fusionan, lo que es muy simple. Cuando existe acumulación de beneficios de constructibilidad, deben ser sumados esos porcentajes y posteriormente aplicados. Por ejemplo : 50% + 30% da un total de 80% y si se aplica a una construcción que el Plan Regulador Comunal le permite de 10.000 m2 podrá construir hasta 18.000 m2.
Pero los pillines hacen lo siguiente con el mismo ejemplo : A los 10.000 m2 iniciales se les aplica el 50% para obtener un subtotal edificable de 15.000 m2 y con posterioridad a esa cifra se le aplica el otro beneficio de 30%, obteniéndose de esta manera irregular un total de 19.500 m2 y así, bajo cuerdas, se ganan un 15% más de constructibilidad. Imaginémonos que en una comuna determinada que tiene normas para construir al año unos 50.000 m2 en edificios que pueden aumentar su constructibilidad, con este cálculo mentiroso se construyen adicionalmente 7.500 m2, los que son caídos del cielo. Es decir, estamos hablando de una equivalencia a unos cuantos edificios medianos que aumentan fraudulentamente la densidad habitacional en las comunas. Si el Minvu no conoce esta artimaña, sería interesante que tome cartas en el asunto, impartiendo las instrucciones de rigor, para terminar con estos cálculos dadivosos que permiten aumentar las ganancias privadas de las inmobiliarias a costa de una mayor densificación irregular.
Torres con refinadas terminaciones que son "viviendas sociales"
Desde hace unos años, al amparo de un subsidio de "Renovación Urbana", que nosotros llamamos "Deterioro Urbano", se están construyendo en la comuna de Santiago centenas de torres de diminutos departamentos, cuales colmenas, que se utilizan para distintas actividades, incluyendo la habitacional y para no hacer los necesarios estacionamientos para sus residentes, se ha inventado la ficción de que esas unidades son "viviendas sociales" porque a las verdaderas, que ocupan los más pobres que carecen de automóviles, la legislación obviamente no les exige la construcción de estacionamientos.
Las "viviendas sociales" auténticas, que utilizan materiales de regular calidad para abajo, recordemos las conocidas Copeva, tienen valores unitarios de UF 400 y cuando forman parte de condominios valen UF 520. Las que se venden en esa comuna bajo el rótulo de "viviendas sociales" pero con terminaciones de buena calidad, tienen valores que van desde las UF 800 hasta UF 2.000. Algunos de estos edificios cuentan con piscinas, gimnasios y otros aderezos que el mercado demanda. Sabemos que el Director de Obras de esa comuna se ha visto obligado a certificar que tales departamentos son "viviendas sociales" porque el Minvu, servicio público que tiene la obligación de hacer respetar la ley, lo ha obligado a proceder de manera mendaz. Recordemos que con esta "picardía chilensis" los compradores están exentos de pagar el impuesto de la Ley de Timbres y Estampillas, con lo cual se perjudica la caja fiscal.
Como broche de oro recordemos que la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (O.G.U.C.) dispone que el Director de Obras Municipales debe certificar el carácter de vivienda social de una construcción, procediendo a tasarla conforme a las tablas de valores unitarios elaboradas por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, "de acuerdo con las tablas de valores bases de construcción utilizadas por el Servicio de Impuestos Internos, excluyendo los factores relativos a la clasificación comunal". Y aunque el lector se muestre incrédulo, le informamos que las tablas de valores unitarios de construcción contenidas en la última Resolución Exenta del Minvu es muy distinta a las tablas definidas por el Servicio de Impuestos Internos (SII), con lo cual ese ministerio pasa por alto lo establecido en su propia O.G.U.C.
La tabla respectiva del Minvu, que incluso mal utilizan algunas municipalidades díscolas, para que sus clientes habituales paguen aún menos derechos municipales por los permisos, contiene valores muy por debajo de las cifras reales, lo cual es demostrativo que, mientras el SII trabaja con objetividad, el Minvu lo hace con un criterio que sólo busca reducirle los costos al negocio inmobiliario.
Permisos de edificación con normas urbanísticas derogadas
En Las Condes se han otorgado unos treinta y tantos permisos para edificar en altura con normas permisivas derogadas en Diciembre de 2003, fecha en que se limitó a los 15 pisos la altura máxima. Para pasar el gato por liebre y consentir las torres de 30 pisos se inventó una maniobra interpretativa para flexibilizar el marco regulatorio cuando se producen cambios restrictivos en los instrumentos locales de planificación urbana. En efecto, la regulación permite conservar en los permisos de edificación las normas urbanísticas contenidas en los permisos de anteproyectos hasta por un año. Pero el Minvu pretende aumentar ese plazo con un burdo resquicio que lo consideramos atentatorio a la mediana inteligencia.
Por otro lado y en la misma línea descriptiva, la Dirección de Obras viola la O.G.U.C. que obliga a autorizar los permisos de anteproyectos en fechas topes de 15 días, si la documentación presentada es la correcta y 60 días, cuando las observaciones formuladas por aquella son resueltas por el inmobiliario. Si esto no acontece, esa autoridad municipal debe rechazar la solicitud de permiso, lo que no hace para que el titular del proyecto gane tiempo. El Minvu, para no ser menos, también inventó una bufonada para ampliar artificialmente esos plazos con la idea de otorgarle poder de decisión a los solicitantes de permisos. En todo caso estas arbitrarias diabluras cometidas por personas investidas de poder no tienen ningún valor, pues cuando las leyes son claras nadie puede interpretarlas a su antojo.
Tres (3) modernas torres en zona de Conservación Histórica
En Valparaíso, el conocido caso de las "Torres del Almendral", una de las cuales ya está en terminaciones se ubican en el plan de la ciudad, en el sector que abarca el territorio entre la Plaza Victoria y la Avenida Argentina, en plena platea del anfiteatro. La primera, de 22 pisos, se sitúa en la esquina de las avenidas Brasil y Francia y será recibida próximamente. Las segundas dos torres de 26 pisos c/u se pretenden edificar en el terreno que siempre ha ocupado el patrimonial edificio de la empresa Chiletabacos, declarado por la Municipalidad porteña en Marzo de 2006 como Inmueble de Conservación Histórica. Este edificio de valor arquitectónico y urbanístico, vendido por esa empresa inglesa a un tercero, ocupa casi todo el paño conformado por las calles Colón, Hontaneda y Van Buren, inmediatamente al lado del famoso hospital del mismo nombre.
Las solicitudes de permisos de anteproyectos de las mencionadas 2 torres ingresan a la municipalidad el día anterior al que se inicia el congelamiento de los permisos de edificación en altura para ese sector, ya que la idea era protegerlo como así también resguardar la vista al mar desde los cerros. En un fast track inédito en Chile, la Dirección de Obras otorga en algunas horas 52 certificados de informaciones previas, requisito para iniciar la tramitación de los permisos, saltándose los procedimientos administrativos ordenados por la Ley. Se tramitan los anteproyectos durante la postergación, con carpetas incompletas (patente del profesional patrocinante vencida, entre otros), en el plazo de 3 meses y medio, justo cuando la prórroga de la postergación estaba vigente. Pero ocurrió que tal prórroga, por adolecer de un vicio administrativo, fue dejada sin efecto casi tres años después (sic). El "error" detectado se refiere a que se publicó en el Diario Oficial un decreto alcaldicio en lugar de la resolución de la Seremi Minvu V región y los responsables del "error" pasan piola.
Con anteproyectos aprobados, la inmobiliaria ingresa 2 semanas antes que se cumpliera el año de vigencia de los anteriores las solicitudes para los permisos de edificación, los que se otorgaron 2 meses después de la caducidad de los anteproyectos, es decir, al margen de nuestro ordenamiento legal. (*)
Conclusión
Hemos relatado algunas situaciones demostrativas del desorden en que nos desenvolvemos y en tal sentido, dado que estamos hablando de negocios que superan los mil millones de dólares, con exclusivo ánimo de transparentar las actuaciones de algunos, daremos a conocer en fecha venidera un mapa de la extrema corrupción, indicando los nombres de las empresas que se están beneficiando con la lenidad pública, aunque también sabemos que ello será un saludo a la bandera, ya que las instituciones se niegan a funcionar dando pábulo a la impunidad. Violar la ley en Chile tiene costo cero y por ello se ha generalizado en este sector de la economía un ambiente de oportunismo y perversión. Ante esta realidad, los diputados fiscalizadores de ambos lados han preferido quedarse mudos.
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(*) revisar artículos 3.1.4. y 1.4.11. de la O.G.U.C.
Patricio Herman P. Fundación "Defendamos la Ciudad"
Valparaíso en venta
Eduardo Reyes Frías, periodista
Mucho más significativa que la venta de antiguos edificios o de los sitos eriazos de la ciudad, es la enajenación del Parque Quintil que anuncia el alcalde porteño con el objeto de reunir fondos para cancelar la indemnización legal a las víctimas del colapso de la pasarela Portales en el Año Nuevo 1999.
Según las crónicas históricas, el lugar que descubrió Juan de Saavedra en 1536 correspondía al valle de "Quintil" en la nomenclatura autóctona de los changos. De ahí entonces la trascendencia que involucra el desprendimiento de esta propiedad que reúne los atributos tangibles e intangibles del patrimonio natural de Valparaíso.…
Por otra parte, se puede argumentar que el valor histórico de Quintil es meramente simbólico, o sea gratuito, frente al propósito de "hacer caja" y pagar la indemnización de $ 800 millones…No obstante, el lenguaje humano y sus apreciados productos culturales son esencialmente simbólicos. Tanto es así que la valorización de Patrimonio de la Humanidad siempre queda inconclusa…
Desde el punto de vista práctico, vale la pena asumir que la venta de Quintil implica transformar el parque de uso público en un condominio privado de departamentos. En consecuencia, el aviso comercial debiera decir: "Se vende lindo cerro de concreto, casi con vista al mar…"
Datos descriptivos
En primera instancia y por iniciativa del alcalde, la enajenación y el cambio de uso de suelo del Parque Quintil se aprobó en el Concejo municipal, con informes técnicos, a comienzo del presente año. Los acuerdos y los planos de la transformación se exhibieron durante febrero en el tercer piso del edificio que alberga varias unidades municipales en la avenida Argentina. Por supuesto que se cumplió el plazo legal y nunca se conocieron objeciones al proyecto… Tampoco el Parque Quintil ofrece facilidades de acceso. No es sede de eventos musicales u otro tipo de festejos…Así, es un pulmón verde muy lejano de la percepción pública. Pero la flora y fauna del ecosistema existen.…
En el plano, el predio tiene la figura de una bota que abarca 3,6 hectáreas de superficie, dentro de la cual se propone dejar una zona central de 1,5 hectárea, la cual quedaría rodeada por 2 hectáreas de vegetación. No está claro aún si la venta abarcará toda la superficie del predio o solamente el sector edificable (el pie dentro de la bota). En la primera alternativa, cabe preguntar si los dueños del condominio asumirán el manejo de la extensa área verde (2 hectáreas) y si permitirían el ingreso del público amante de la naturaleza…
Actualmente, el proyecto se encuentra en trámite como "Declaración de Impacto Ambiental" ante la Comisión Regional de Medio Ambiente, CONAMA, donde falta justificar la "capacidad vial" que debiera tener el condominio habitable. Asimismo, hay aspectos de conservación o reposición de los elementos de flora y fauna que serían afectados por las obras inmobiliarias.
Reacción ciudadana
Se recomienda "bajar" la información completa del proyecto Parque Quintil del sitio web de la CONAMA , Quinta Región, en Internet, donde figura un resumen y las observaciones que han formulado los organismos estatales; por ejemplo, los ministerios con responsabilidad de cautelar el bien común..
Hasta ahora, hay escasa o nula preocupación de los parlamentarios de la zona ante un cambio de funcionalidad de una de las escasas áreas verdes de Valparaíso que, desde antes, se encuentra por debajo de los estandares internacionales en la materia.
Lo más concreto es organizar una Visita Ciudadana al Parque Quintil para asumir, en el peor de los casos, que faltaron alternativas de conservación y manejo de este predio de uso público, cuyo nombre tiene resonancia histórica.
Valparaíso, su patrimonio en proceso de deterioro
Hace ya años somos testigos de un deterioro progresivo e irreversible del Patrimonio de Valparaíso, base de su singular calidad de vida. Lamentablemente los ejemplos superan cualquier ánimo conformista si incluso ha habido perdidas humanas, y si se suman y siguen los casos de: edificios emblemáticos y conjuntos de viviendas incendiadas y en ruinas, como el Severín y Subercaseaux, la Calle Serrano y el Pasaje Luvford; la constante y sostenida paralización de Ascensores como el Barón, Villaseca y Polanco; el cierre definitivo de valioso comercio tradicional como el emporio Echaurren, Jardín Pumpin, Lomitos Bernal, Paquetería Ibarra, entre muchos otros; y las intervenciones inadecuadas que deterioran sus entornos, como falsos históricos en el Sitio Patrimonial y los atentatorios edificios en altura en el Almendral y en la Caleta el Membrillo.
A esta lamentable situación se suma la amenaza del posible cierre del café Riquet y de paralización definitiva de los Trolleys, la inminente demolición del edificio de la Ex Chiletabacos para ser reemplazado por dos torres de 26 pisos y la privatización y pérdida del parque municipal Quintil.
Ante esta situación es necesario reflexionar y actuar eficientemente, no solo para buscar soluciones ante hechos consumados sino para identificar las causas de tal proceso. Urge optar por estrategias de pre-ocupación y pre-vención, de evaluación seria de beneficios y control de impactos y de riesgos. Urge orientar decisiones para consolidación y conservación, para la potenciación de los recursos culturales existentes. Urge corregir y reparar carencias fundamentales, controlar repercusiones negativas e indeseadas y lograr la necesaria certidumbre y seguridad para la comunidad.
Tanto beneficios, prestigios y rentabilidades vendrán como consecuencia.
Paz Undurraga C
Arquitecto

EL MERCURIO
Domingo 22 de abril de 2007
Sobre el desastre en calle Serrano:
Valparaíso en el corazón
Se cree que el incendio tuvo su origen en la descoordinada e insupervisada instalación de servicios de gas, agua y electricidad bajo las calles. Ejemplos hay.
SEBASTIÁN GRAY
Las desventuras del plan Transantiago relegaron al olvido mediático el desastre de calle Serrano, en Valparaíso, ocurrido el tres de febrero. La gigantesca explosión de gas y su posterior incendio cobró cuatro vidas, arruinó a decenas de residentes y antiguos comerciantes, destruyó cinco edificios, dejó otros 31 con graves daños; casi todos ellos considerados patrimonio arquitectónico y, en todo caso, constituyendo en su conjunto un área de riquísimo valor urbano y cultural, precisamente los atributos por los que Valparaíso mereció el título de "Patrimonio de la Humanidad" por parte de Unesco.
El desastre de calle Serrano ha dejado en evidencia no sólo el estado precario de estos vetustos edificios y la miseria de sus habitantes, sino también la manera irresponsable de construir y mantener la ciudad: hoy se sospecha que el incendio tuvo su origen en la descoordinada e insupervisada instalación de servicios de gas, agua y electricidad bajo las calles.
Explicaciones
Si el sector público tiene explicaciones que dar, el sector privado ni siquiera cree que haya nada que explicar. Sustentados en una filosofía falaz de desarrollo urbano a través del negocio irrestricto, sin importar sus consecuencias urbanísticas, las iniciativas privadas en Valparaíso pueden hacer tanto daño como una explosión atómica. En plena Plaza de La Matriz, uno de los lugares indudablemente más significativos de la ciudad, se acaba de construir un supermercado, a pesar de las enérgicas protestas de diversas organizaciones comunitarias. Las protestas no sólo intentaban evitar la demolición de un número de inmuebles que, sin ser extraordinarios, constituían en su conjunto un paisaje histórico, sino que exigían proteger al pequeño comercio del barrio, cuyas actividades también constituyen patrimonio en el sentido de una cultura y una tradición, lo cual está condenado a desaparecer frente a un moderno supermercado. El nuevo edificio, con su fachada de pacotilla, es un insulto a la inteligencia: representa en su forma y en su concepto las iniciativas que terminarán con el Valparaíso que queríamos conservar. En el otro extremo de la ciudad, por otra parte, se acaba de inaugurar un centro comercial, proyecto odioso en su descomunal escala, en la insensata demolición de los históricos gasómetros que ahí se encontraban y que pudieron ser aprovechados como atractivo urbano, en su gigantesco techo-estacionamiento visible desde los cerros, en su pésima relación con la vereda, liquidando la vida de calle y haciéndole además un flaco favor a la universidad vecina.
Un ejemplo elocuente del conflicto entre órganos públicos de planificación e intereses privados está en la compleja iniciativa para el borde costero de Valparaíso, proyecto Bicentenario que se viene gestando desde hace años, y que considera la conversión de los terrenos portuarios y del ferrocarril -hasta ahora una barrera infranqueable entra la ciudad y el bordemar- en zonas de desarrollo inmobiliario, turístico y comercial con espacio público. El proyecto, ya adjudicado a un importante grupo económico tras una licitación, se encuentra detenido principalmente porque los inversionistas esperan lograr modificaciones sustanciales a la norma establecida y bajo la cual habían presentado su propuesta, de manera de construir en mayor altura y densidad. Se suma a esto las innumerables observaciones sin respuesta hechas al proyecto por organizaciones comunitarias, en el sentido de proteger las estructuras patrimoniales existentes en el borde costero, de garantizar la calidad, extensión y condición pública de los espacios abiertos, de incorporar participación ciudadana en el concepto del proyecto, de procurar todos los estudios pertinentes de impacto ambiental, social y cultural para una transformación de tal magnitud.
Visión de historia
Lo que los porteños reclaman hoy es hacer las cosas no sólo con visión de futuro, que a veces puede ser sesgada y destructiva, sino con visión de Historia, construyendo desde aquello que ya existe, virtudes y maravillas forjadas con el tiempo, tesoros tanto físicos como imaginarios que nos colman de emociones y orgullo, y que debemos preservar. A ver si estamos a la altura del desafío; mal que mal en materias de renovación urbana y conservación patrimonial, Valparaíso señala el camino al resto de Chile.